¿Qué está pasando con los Okupas?

Esa es la pregunta que parece que se está haciendo todo el mundo últimamente y que nos trasladan nuestros clientes día sí y día también.

¿Qué está pasando con los Okupas?

Éste verano, aparte de la actualización constante de la situación mundial por el Conoravirus, la noticia estrella que no hemos parado de ver en televisión y periódicos ha sido la de la Okupación de viviendas. Pero, ¿qué está pasando realmente? ¿No es verdad que los okupas suelen ser familias sin recursos que han perdido su casa por las hipotecas abusivas y los precios inflados de la burbuja inmobiliaria? ¿Ahora de repente todos son gente mala, con más cara que espalda? ¿De verdad han aumentado tanto los casos?
Bueno, el tema hay que tocarlo de forma delicada y sobretodo estructurada.

¿Qué tipo de perfil es el de un Okupa?

Parece que en los últimos años se había idealizado un poco el perfil del okupa. Enseñando en los telediarios a esa ancianita que avaló a su hijo en la hipoteca que él no puedo pagar y finalmente le desahucian hasta a ella.
Esta y todos sus vecinos junto con plataformas para defender a las víctimas de la especulación por parte de los bancos se movilizaban para frenar los lanzamientos y okupaban su propia casa o una vacía de un banco, esa era la noticia.
Bueno esos casos existen, obviamente, pero salían en los telediarios porque precisamente eran casos raros, poco habituales y realmente para llevarse las manos a la cabeza.

Otro perfil, muy común, que acapara la mayoría de los desahucios y que sorprendentemente no es nada conocido es el del alquilado moroso. Éste perfil es el que causa más desahucios por lo menos en la provincia de Barcelona. Es aquella persona que coge una vivienda en alquiler, paga la fianza, unos cuantos meses y después deja de pagar y se queda gratis unos dos años hasta que es echado. Para algunas personas incluso es su modo de vida y lo hacen piso tras piso convirtiéndose así, en viejos conocidos para los administradores de fincas. “Bueno, ¿qué más da? Si seguro que el dueño le está cobrando muchísimo y tiene un montón de viviendas con las que hace negocio”. Pues hay casos en los que ese alquiler es el único ingreso de una unidad familiar así que ya se pueden hacer una idea del drama, además de no obtener dinero, costes de abogados y juicios.

Por otro lado, los que okupan viviendas de bancos, vacías o abandonadas. ¡Ah, amigo! Los grandes defensores del “todo el mundo tiene derecho a una vivienda” y “si no lo está usando nadie qué más les da que esté yo”. Bueno, eso puede ser cierto a primera vista, pero implica mucho más. Por un lado, los bancos no ponen a la venta o alquiler todas sus viviendas para que haya menos oferta y con la gran demanda los precios suban y siga la especulación, pero siempre hay que tener en cuenta que, por abandonado que parezca un piso o casa, algún dueño tiene.

Además no solo el propietario es el perjudicado, alguien que hace vida en una vivienda necesita agua, luz y gas y estos okupas obviamente, no están dispuestos a pagar un duro. Pinchan los suministros de los vecinos o de la propia Comunidad haciendo de ellos víctimas colaterales. También son una carga para la Comunidad porque hacen uso de los servicios comunes, ascensores, iluminación de escalera, limpieza, buzones… sin abonar las cuotas, en algunas Comunidades con varios morosos esto conlleva un deterioro de los espacios comunes que conducen irremisiblemente a una devaluación del valor de las viviendas, porque… ¿Usted compraría un piso en un edificio donde cuatro viviendas ya están ocupadas?
Les podríamos contar cantidad de casos diferentes de clientes que, o bien han comprado la vivienda a un banco o bien han heredado una de algún familiar (que por ejemplo, pasó sus últimos meses en una residencia) y cuando han llegado se han encontrado gente viviendo dentro. Si se puede hablar con los okupas y hacerles entender que ahora va a ser utilizada y que se tienen que ir y aceptan de buenos modos, estupendo, prácticamente un milagro, pero lo más habitual es que los okupas, siendo muy conscientes de los largos procesos judiciales, chantajeen al propietario pidiénde X cantidad de dinero y si no, de ahí no se van.

Luego están las mafias de la okupación, estos casos en que una persona o grupo se dedica a abrir pisos y alquilarlos a gente necesitada, casi sin recursos que están prácticamente en la calle por un “módico precio”. Por ejemplo, por la apertura les cobran de 400 a 600€ y luego tienen que pagar unos 100€ al mes a modo de alquiler (estas cantidades son simplemente ejemplos, totalmente orientativas). Con esta mensualidad les aseguran que tienen “derecho” a vivir ahí y que tendrán vía libre para utilizar los suministros que el propio “arrendador okupa” pincha a la Comunidad, vecinos o a la calle. Lo dicen bien claro: “Si tú ves que viene el de Endesa y te quita la luz llámame y lo volvemos a pinchar”.
Incluso hemos sido testigos de cómo un operario de la luz estaba arreglando los tejemanejes de una Comunidad mientras un grupo de “arrendadores falsos” esperaba a su lado con escalera en mano a que acabara para deshacer su trabajo y volver a pinchar. En estos casos cuando el propietario denuncia y se presenta la policía los inquilinos “arrendatarios del arrendador okupa” se justifican con que ellos no están gratis, que están pagando religiosamente su alquiler.

Por último y quizás el tipo más cruel y que existe tanto como el resto, aunque no se quiera ver, es el de los okupas de viviendas en uso. Pueden ser segundas residencias que se usan los fines de semana o incluso la primera vivienda. Muchos okupas niegan que su movimiento haga eso, que le quite la vivienda a otra persona, que solo lo hacen cuando hay abusos, pero no es cierto, sí que hay personas que lo hacen, y es mucho más común de lo que parece.
No solo entran en casa a robar, sino que se quedan con todo lo que hay dentro y te quedas sin techo donde dormir, sin comida, sin electrodomésticos y sin ropa.
Cuántos casos hemos visto nosotros de clientes que se fueron un fin de semana y al volver a casa tuvieron que rogar a los okupas que les diesen algo de ropa para tener alguna muda mientras se iban a casa de algún familiar. Mientras tanto han de seguir pagando los suministros y el alquiler o hipoteca cuando son otros los que disfrutan la vivienda porque si no, los propios okupas les pueden denunciar.

¿Es verdad que han aumentado tanto los casos?

Según el Ministerio del Interior, Catalunya, y concretamente Barcelona, es el epicentro o el paraíso de la okupación, triplicando los datos de Andalucía y siendo hasta 6 veces más numerosos los casos que la de la Comunidad de Madrid.
Según las estadísticas en los últimos 4 años, desde 2016, en Catalunya las okupaciones han aumentado en unos 5.000 casos, sobretodo este último 2019. Y los datos que ya tenemos sobre lo que llevamos de 2020 son preocupantes y más que lo va a ser a raíz del Coronavirus, cerrando tantas empresas, bares, restaurantes, lugares de ocio o negocios nocturnos… gente sin cobrar paro o cobrando ERTE, el 75% de su base de cotización, no el 100% de lo que normalmente cobran… Si normalmente muchas familias no llegaban a final de mes ahora será mucho peor, obligando a mucha gente a dejar sus viviendas actuales y viéndose en la calle.
Se prevé que, tras esta situación, con más precariedad, pobreza y gente sin recursos, a partir de ahora el aumento de okupaciones sí que va a ser vertiginoso.

¿Qué dice la ley?

Hasta ahora la ley decía que, si nos damos cuenta de que nuestra primera vivienda ha sido okupada en un plazo de 24-48 horas la policía puede desalojar la vivienda en un plazo de 30 días. Los okupas para poder justificar ante la policía que llevan X tiempo lo que suelen hacer es realizar un pedido a domicilio y así tener como justificante el tíquet con la fecha y hora de la compra. La cosa se complica si los okupas tienen niños o animales a su cargo.
Si por el contrario pasa más tiempo (por ejemplo, porque estábamos de vacaciones) o se trata de una segunda residencia, ahí es cuando empieza el proceso judicial que podía oscilar entre unos 5 meses y dos años (lo último, lo más común) hasta conseguir el lanzamiento si todo va bien.
Éste verano de la mano de algunos partidos políticos se ha propuesto endurecer las leyes y las sanciones (que por lo general no son más que pagar unas multas, nunca pena de cárcel) y agilizar el proceso de recuperación de la vivienda. Parecía que la publicación de una nueva ley iba a ser inminente, pero, de momento aún sigue en proceso.

¿Qué puedo hacer para protegerme?

Lo más sensato siempre es prevenir antes que curar así que el primer paso es impedir que abran la entrada de la vivienda. Ya sea la puerta principal, puertas secundarias, ventanas o balconeras.
En el caso de entradas secundarias: barras de seguridad, rejas fijas o de ballesta o parecidos, son la mejor opción.
Para el caso de la puerta principal hay que ir por pasos. Que sea una buena puerta, vigilar qué tipo de llave tenemos, puntos de cierre, si contamos con un buen escudo protector, con un bombín que tenga compuestos que eviten su manipulación, etc.

Para simplificar daremos 3 opciones:

Opción 1: Cambiar el bombín y /o escudo protector por uno macizo. En caso de no tener bombín en muchos casos se puede hacer una transformación.

Opción 2: Instalación de una segunda cerradura. Muy recomendable, sobre todo si nuestra cerradura sólo cierra a una altura (no es ni de triple ni de quíntuple cierre).

Opción 3: Instalar una puerta de seguridad acorazada. Mucho más segura que las blindadas (no solo son completamente de acero, sino que también lo es su marco, lo que impide que se pueda hacer palanca o puedan romper el marco de madera para abrir) y ahora con precios más que accesibles con respecto a años atrás. Muy recomendable para todos los casos, pero sobre todo para sustitución de puertas que ni siquiera sean blindadas o puertas de carpintería de aluminio.

Si lograsen abrir, cosa más o menos fácil dependiendo de lo que tengamos puesto, lo que hayamos invertido o cómo lo dejemos (por ejemplo, que nos vayamos y no echemos la llave), la única opción que queda es la instalación de una alarma conectada a central para que nos avise dentro del plazo de 48h de la okupación y podamos actuar rápidamente.

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